
CIENCIA, CIUDAD Y CAMBIO

CIENCIA, CIUDAD Y CAMBIO
La exposición:
El crucero del Hospital Real y la Biblioteca Universitaria albergan entre el 6 de febrero y el 17 de mayo de 2019 la exposición “Ciencia, ciudad y cambio”, una apuesta decidida del Vicerrectorado de Extensión por promover la identificación entre ciudad y Universidad con vistas a la declaración de Granada como Capital Europea de la Cultura en 2031.
La exposición ha sido comisariada por Alfredo Menéndez Navarro, catedrático de Historia de la Ciencia de la UGR, y ha contado con un amplio elenco de asesores y colaboradores procedentes de la Universidad de Granada y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La muestra incluye más de 200 piezas procedentes de las colecciones patrimoniales de la Universidad de Granada, de otras instituciones locales y de particulares, así como cuatro audiovisuales, uno de ellos inmersivo.
SECCIÓN 1: LA TRANSFORMACIÓN DEL ESPACIO URBANO Y SOCIAL.
La estructura urbana y los edificios de la ciencia
SECCIÓN 1: LA TRANSFORMACIÓN DEL ESPACIO URBANO Y SOCIAL. La estructura urbana y los edificios de la ciencia
La presencia de los centros universitarios en la ciudad de Granada ha sido un factor fundamental para su crecimiento y transformación. Además de las arquitecturas cuyo origen se remonta a la fundación de la Universidad, en época contemporánea los cambios más profundos se producen con la creación, planificación y edificación a mediados de los años sesenta, todavía bajo la Dictadura, de los entonces llamados “polígonos universitarios” de Fuentenueva y Cartuja.
En más de cuatro décadas de crecimiento, los suelos previstos para la actividad docente e investigadora han consumido toda su edificabilidad. En fechas más recientes ha sido necesaria la creación de nuevos campus como los de Aynadamar, y el Campus de la Salud.
En paralelo han surgido otros espacios e importantes zonas urbanas concebidas específicamente para producir conocimientos y garantizar la transferencia social o los aprovechamientos económicos de la actividad científica. La existencia del Parque de las Ciencias es un ejemplo muy notable de calidad arquitectónica y de la excelencia en la divulgación científica. El Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud, aunque no exento de polémicas urbanísticas muy intensas desde sus orígenes, ha terminado por configurar una zona en la que el suelo agrícola de la Vega se ha transformado en lugares de investigación, docencia, innovación y colaboración con empresas biosanitarias.
Afortunadamente, la línea 1 del tranvía metropolitano ha conectado dos de las áreas de mayor importancia para la ciencia en Granada: el Campus de Fuentenueva, el primero en desarrollarse, y el Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud, la última contribución del conocimiento al desarrollo económico y social de la provincia.
SECCIÓN 1: LA TRANSFORMACIÓN DEL ESPACIO URBANO Y SOCIAL. Atmósferas urbanas
SECCIÓN 1: LA TRANSFORMACIÓN DEL ESPACIO URBANO Y SOCIAL. Atmosferas urbanas
Entre 1968-1988 la Universidad de Granada generó en su entorno una cultura bohemia que dio lugar a una potente corriente crítica. La mayor parte de la veces estas actividades tenían acogida fuera de los recintos universitarios, en bares, tabernas y librerías. En ellos, con más o menos secretismo, puesto que hasta mitad de aquel período se vivió en dictadura, estudiantes y jóvenes profesores urdían actividades de agitación cultural y política. Al bullir tabernario de las ideas se unía el que las librerías nutrían de libros de importación, medio tolerados, a su joven clientela. El cine, donde se insinuaba el sexo libre, ocupaba un lugar central en el onirismo de la época, por lo que los cineclubes, entre ellos el universitario, jugaron aquí un papel crucial.
Gracias a estas circunstancias hubo un florecimiento de revistas y publicaciones. La música y la poesía inundaron la noche en Poesía 70, además de las ondas de las radios francesas y del Este. Manifiesto Canción del Sur alumbró el regionalismo poético-musical incipiente. Se trataba no tanto de una sopa de siglas de grupos de izquierda generalmente mal avenidos, como de explorar vías de expresión que conectaban con el pasado republicano y con el lorquismo de fondo, anhelando abrirse a la modernidad y sus problemáticas. Las revistas nacionales críticas sirvieron para alimentar de cosmopolitismo aquel fuego local, mientras las aulas de la Universidad de Granada se quedaban pequeñas para acoger a los nuevos estudiantes. Todo emulsionaba con la cultura crítica, cuyo suflé apasionado se mantendría durante la primera etapa de la transición, para acabar desinflándose y normalizándose con la democracia asentada.
SECCIÓN 2: PATRIMONIO UNIVERSITARIO E IMBRICACIÓN URBANA
SECCIÓN 2: PATRIMONIO UNIVERSITARIO E IMBRICACIÓN URBANA
Los centros universitarios están integrados en la ciudad. A modo de laberinto aparecen entre las calles y plazas sirviendo de referencias urbanas para toda la sociedad. Estos centros constituyen los cimientos visibles de la Universidad, tanto por su ubicación como por sus valores estéticos.
Este patrimonio arquitectónico se complementa con las ricas colecciones de la universidad, tanto artísticas como científicas, que abarcan la totalidad de nuestra historia y que se proyectan hacia el futuro.
Este es un patrimonio que hay que conservar. La Universidad genera proyectos multidisciplinares, donde reúne a especialistas que intervienen en bienes muebles y en edificios tan sensibles como el palacio de la Madraza. Esta última Intervención se ha convertido en un referente metodológico.
También la Universidad genera otras actividades a través de las cuales comparte con la ciudadanía sus conocimientos. El patrimonio intangible, intelectual o el “jardín del conocimiento” que mediante conferencias, seminarios, mesas redondas, proyecciones de cine, exposiciones, conciertos, representaciones teatrales, presentación de ediciones o visitas guiadas, llega a toda la ciudadanía. Estas actividades están generadas por multitud de unidades universitarias, pero son el objetivo prioritario del Vicerrectorado de Extensión Universitaria, el cual organiza sistemáticamente la mayor parte de las mismas.
De igual forma, la Universidad colabora con otras instituciones y fundaciones de la ciudad, compartiendo programas de acciones culturales que permiten construir nuestro patrimonio común y enlazar así Universidad y ciudad.
SECCIÓN 2: PATRIMONIO UNIVERSITARIO E IMBRICACIÓN URBANA. Granada, ciudad del conocimiento.
SECCIÓN 2: PATRIMONIO UNIVERSITARIO E IMBRICACIÓN URBANA. Granada, ciudad del conocimiento
Granada es una ciudad universitaria y la Universidad se encuentra, a la vez, plenamente identificada con ella.
Recorremos calles y plazas, barrios y jardines y, continuamente, como si de un laberinto se tratara, nos vamos encontrando con edificios universitarios. Estos están unidos urbanísticamente en campus periféricos al centro histórico o imbricados dentro de la trama monumental de la ciudad, donde un número elevado de construcciones son de la Universidad o lo han sido en tiempos más o menos cercanos. La Curia Eclesiástica, el Palacio de los Caicedo o la Escuela Normal, son ejemplos de ello.
Estos edificios y campus del conocimiento están unidos de forma viva por la ciudadanía que se forma, que participa y que construye ciencia desde la Universidad.
Hilos de personas que confían en el saber conjuntamente con fachadas de edificios que se abren al conocimiento.
SECCIÓN 3: DEL AULA AL LABORATORIO. La enseñanza tradicional de la ciencia.
SECCIÓN 3: DEL AULA AL LABORATORIO. La enseñanza tradicional de la ciencia
La tardía recepción del modelo de investigación experimental en nuestro país favoreció el mantenimiento en la Universidad española durante el periodo de entreguerras de formas de enseñanza eminentemente teóricas y expositivas. Las prácticas docentes se basaron en un modelo descriptivo que requirió de materiales didácticos muy diversos. Éstos incluyeron láminas murales, modelos en papel maché, ceroplastias o representaciones en escayola. También modelos anatómicos, placas de cristal, botámenes, minerales, fósiles, animales disecados o colecciones de plantas e insectos procedentes de la naturaleza más cercana encaminados, en casi todos los casos, a su reconocimiento memorístico visual. En la enseñanza de la farmacia fue frecuente el recurso del laboratorio en la docencia práctica. En las disciplinas clínicas la enseñanza práctica fue ocasional y con escasa participación del alumnado.
Hasta mediados del siglo pasado, los instrumentos científicos empleados en la enseñanza no fueron un elemento de construcción del conocimiento por parte del alumnado. La enseñanza experimental se limitó a las denominadas “experiencias de cátedra”, recurso docente que consistía en la realización de experimentos y demostraciones en el aula por parte del profesorado durante las clases magistrales.
SECCIÓN 3: DEL AULA AL LABORATORIO. La ciencia experimental.
SECCIÓN 3: DEL AULA AL LABORATORIO. La ciencia experimental
La conversión del laboratorio en el eje de la actividad profesoral posibilitó la superación de una enseñanza mayoritariamente libresca para dar paso a una nueva cultura del laboratorio. Éste debe entenderse en sentido amplio como espacio de construcción del conocimiento basado en la experimentación, tanto en el ámbito de las ciencias sociales y humanas como en el de las naturales. El modelo experimental se hizo extensivo en la Universidad desde finales de los años sesenta aunque los ritmos y la cronología fueron distintos para las diferentes disciplinas. Lideraron estos cambios la nueva Facultad de Ciencias y los cinco centros creados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en nuestra ciudad. Este nuevo modelo transformó los modos de construir el conocimiento y las formas de enseñarlo y divulgarlo.
El desarrollo de la investigación pronto exigió de una sofisticada y costosa instrumentación científica y de financiación procedente en su mayoría de organismos públicos. La nueva concepción ultraestructural de la materia exigió la incorporación de microscopios electrónicos y de barrido, al igual que aparatos de espectometría. Así mismo, surgieron nuevas necesidades de información que transformaron el papel de las bibliotecas, convertidas en espacios clave para acceder a los avances del conocimiento. La generalización en los años setenta del tratamiento automatizado de los datos de la investigación cambió el propio proceso investigador. Por último, la incorporación masiva de la mujer a las tareas docentes, investigadoras y asistenciales, especialmente a partir de los setenta, transformó los espacios de la ciencia.
La conversión del laboratorio en el eje de la actividad profesoral posibilitó la superación de una enseñanza mayoritariamente libresca para dar paso a una nueva cultura del laboratorio. Éste debe entenderse en sentido amplio como espacio de construcción del conocimiento basado en la experimentación, tanto en el ámbito de las ciencias sociales y humanas como en el de las naturales. El modelo experimental se hizo extensivo en la Universidad desde finales de los años sesenta aunque los ritmos y la cronología fueron distintos para las diferentes disciplinas. Lideraron estos cambios la nueva Facultad de Ciencias y los cinco centros creados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en nuestra ciudad. Este nuevo modelo transformó los modos de construir el conocimiento y las formas de enseñarlo y divulgarlo.
El desarrollo de la investigación pronto exigió de una sofisticada y costosa instrumentación científica y de financiación procedente en su mayoría de organismos públicos. La nueva concepción ultraestructural de la materia exigió la incorporación de microscopios electrónicos y de barrido, al igual que aparatos de espectrofotometría. Así mismo, surgieron nuevas necesidades de información que transformaron el papel de las bibliotecas, convertidas en espacios clave para acceder a los avances del conocimiento. La generalización en los años setenta del tratamiento automatizado de los datos de la investigación cambió el propio proceso investigador. Por último, la incorporación masiva de la mujer a las tareas docentes, investigadoras y asistenciales, especialmente a partir de los setenta, transformó los espacios de la ciencia.
SECCIÓN 3: SIERRA NEVADA. El gran laboratorio natural.
SECCIÓN 3: SIERRRA NEVADA. El gran laboratorio natural.
Sierra Nevada constituye un excepcional laboratorio natural para el estudio de un amplísimo conjunto de áreas de conocimiento: geología, botánica, zoología, astrofísica, geografía, ecología, historia, medicina o ciencias del deporte, entre otras. La construcción del Albergue Universitario en 1933 permitió fomentar la investigación científica del macizo. En los años sesenta, tras las décadas de sequía económica e investigadora de la posguerra, proliferaron los proyectos.
En esos mismos años, los problemas de contaminación lumínica dificultaron la labor del Observatorio de Cartuja propiciando la construcción del observatorio astronómico del Mojón del Trigo, ubicado cerca del albergue. La creación del Instituto de Astrofísica de Andalucía en el año 1975 y el aumento observado en la altura media de la capa de inversión, favorecieron la búsqueda de un nuevo emplazamiento a mayor altitud que mantuviera las excepcionales condiciones de observación propias de Sierra Nevada. El nuevo observatorio fue construido en 1978 en la Loma de Dílar, a 2.900 metros de altitud.
Además de por su biodiversidad, Sierra Nevada es reconocida internacionalmente por la relevancia del conocimiento científico sobre las causas y consecuencias del cambio global. Sus ecosistemas actúan como sensores para la detección temprana de las señales de cambio. Mediante el análisis de múltiples parámetros, el Observatorio del Cambio Global explora la capacidad de adaptación de dichos ecosistemas a los nuevos escenarios y evalúa la idoneidad de diferentes actuaciones de gestión dirigidas a mejorar la adaptación y la provisión de servicios de los ecosistemas.
Sierra Nevada constituye un excepcional laboratorio natural para el estudio de un amplísimo conjunto de áreas de conocimiento: geología, botánica, zoología, astrofísica, geografía, ecología, historia, medicina o ciencias del deporte, entre otras. La construcción del Albergue Universitario en 1933 permitió fomentar la investigación científica del macizo. En los años sesenta, tras las décadas de sequía económica e investigadora de la posguerra, proliferaron los proyectos.
En esos mismos años, los problemas de contaminación lumínica dificultaron la labor del Observatorio de Cartuja propiciando la construcción del observatorio astronómico del Mojón del Trigo, ubicado cerca del albergue. La creación del Instituto de Astrofísica de Andalucía en el año 1975 y el aumento observado en la altura media de la capa de inversión, favorecieron la búsqueda de un nuevo emplazamiento a mayor altitud que mantuviera las excepcionales condiciones de observación propias de Sierra Nevada. El nuevo observatorio fue construido en 1978 en la Loma de Dílar, a 2.900 metros de altitud.
Además de por su biodiversidad, Sierra Nevada es reconocida internacionalmente por la relevancia del conocimiento científico sobre las causas y consecuencias del cambio global. Sus ecosistemas actúan como sensores para la detección temprana de las señales de cambio. Mediante el análisis de múltiples parámetros, el Observatorio del Cambio Global explora la capacidad de adaptación de dichos ecosistemas a los nuevos escenarios y evalúa la idoneidad de diferentes actuaciones de gestión dirigidas a mejorar la adaptación y la provisión de servicios de los ecosistemas.
SECCIÓN 4: POBLACIÓN Y ECONOMÍA. La transformación de la asistencia médico-famacéutica.
SECCIÓN 4: POBLACIÓN Y ECONOMÍA. La transformación de la asistencia médico-famacéutica.
Entre los cambios más significativos experimentados por los ciudadanos en su vida cotidiana se encuentran los referidos a la asistencia sanitaria. La entrada en funcionamiento del Hospital Clínico San Cecilio desde mediados de siglo XX y, entre esas fechas y 1977 de los diversos centros que integran la Ciudad Sanitaria Virgen de las Nieves, modificó radicalmente el panorama asistencial de Granada así como las formas en las que la población se relacionó con los servicios sanitarios. De la multitud de cambios que ello implicó para la ciudadanía destacamos la transformación de la atención al parto, que de forma acelerada transitó desde el ámbito doméstico al medio hospitalario y, por ende, a un espacio mediatizado por las tecnologías médicas. Los cambios también se extendieron a actividades como la asistencia dental con el florecimiento de la oferta de servicios odontológicos a la ciudadanía.
También se transformaron la preparación y distribución de medicamentos. La elaboración casi artesanal desarrollada en oficinas de farmacia de la ciudad, como en la centenaria Farmacia Zambrano, coexistió con la aparición de las primeras especialidades farmacéuticas producidas industrialmente. Desde 1961 la Facultad de Farmacia contó con una planta semi-industrial de elaboración de medicamentos en la que se produjeron muchos de los que preparaba la industria farmacéutica. La planta posibilitó la formación del alumnado y permitió abastecer a los hospitales de la ciudad. En nuestros días, el Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud alberga centros de investigación y producción referentes en este ámbito.
Entre los cambios más significativos experimentados por los ciudadanos en su vida cotidiana se encuentran los referidos a la asistencia sanitaria. La entrada en funcionamiento del Hospital Clínico San Cecilio desde mediados de siglo XX y, entre esas fechas y 1977 de los diversos centros que integran la Ciudad Sanitaria Virgen de las Nieves, modificó radicalmente el panorama asistencial de Granada así como las formas en las que la población se relacionó con los servicios sanitarios. De la multitud de cambios que ello implicó para la ciudadanía destacamos la transformación de la atención al parto, que de forma acelerada transitó desde el ámbito doméstico al medio hospitalario y, por ende, a un espacio mediatizado por las tecnologías médicas. Los cambios también se extendieron a actividades como la asistencia dental con el florecimiento de la oferta de servicios odontológicos a la ciudadanía.
También se transformaron la preparación y distribución de medicamentos. La elaboración casi artesanal desarrollada en oficinas de farmacia de la ciudad, como en la centenaria Farmacia Zambrano, coexistió con la aparición de las primeras especialidades farmacéuticas producidas industrialmente. Desde 1961 la Facultad de Farmacia contó con una planta semi-industrial de elaboración de medicamentos en la que se produjeron muchos de los que preparaba la industria farmacéutica. La planta posibilitó la formación del alumnado y permitió abastecer a los hospitales de la ciudad. En nuestros días, el Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud alberga centros de investigación y producción referentes en este ámbito.
SECCIÓN 5: DE LA SALA DE ESTUDIO A LA BIBLIOTECA ELECTRÓNICA
SECCIÓN 5: DE LA SALA DE ESTUDIO A LA BIBLIOTECA ELECTRÓNICA
Las bibliotecas universitarias han sido y son un elemento indispensable en el tejido social, cultural y educativo de un país. Las nuevas necesidades de información del modelo experimental contribuyeron a la transformación de sus funciones y al enriquecimiento de sus usos. Junto a sus tradicionales labores de conservación y consulta, desde los años sesenta las bibliotecas desempeñaron nuevos cometidos para facilitar el acceso de los investigadores a los avances del conocimiento a nivel internacional. El más reciente desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación ha convertido a las bibliotecas universitarias en el portal de acceso a la información global para el personal investigador y el alumnado.
La Biblioteca Universitaria conserva el producto de las investigaciones desarrolladas por el personal de la Universidad de Granada. Buena parte de esta producción se plasma en monografías publicadas por la propia Editorial UGR o se difunde en acceso abierto a través del repositorio institucional DIGIBUG. En esta sección presentamos una selección de obras que han marcado la historia de la Universidad y otra selección de monografías consagradas al estudio de Sierra Nevada.
La Biblioteca de la Universidad de Granada también se abre a la ciudadanía mediante iniciativas que contribuyen a la creación de conciencia social. Bibliotecas para la sociedad, BookCrossing, el Club de Lectura Leyenda o la Olimpiada Solidaria de Estudio son algunas de ellas, así como la participación en la Noche en Blanco, en Granada Abierta o en los Café con Ciencia.