ARMADURA DEL SALÓN CABALLEROS XXIV (La Madraza)

Enero / 2020

Ficha técnica
Cronología: circa. 1513
Técnica: Carpintería de lo blanco. Policromía
Localización: Palacio de La Madraza
Titularidad: Universidad de Granada

Descripción:

El origen de la Madraza de Granada se encuadra en el año 1340, en que Yusuf I ordena la fundación y construcción de la primera madraza pública de al-Andalus. Se señala como lugar para su edificación el solar ocupado por una antigua almunia zirí construida en el S.IX y habitada hasta el siglo XIII. Las obras finalizan en 1349 según la placa fundacional que se conserva en el Museo Arqueológico de Granada, y comienzan entonces a impartirse enseñanzas que, centradas en la jurisprudencia y el Corán, se combinan con materias secundarias como la astronomía, medicina, y lengua árabe, entre otras.

La cristianización de Granada tras la conquista por los Reyes Católicos supuso la transformación de la antigua escuela musulmana en las Casas del Cabildo, institución fundada mediante la Real Cédula de 20 de septiembre de 1500, e imponiendo así la monarquía uno de los emblemas de poder castellano en el centro neurálgico de la ciudad. Este proceso trajo consigo una nueva configuración de espacios y la ampliación del edificio para el correcto cumplimiento de su nueva función, añadiéndole en 1501 un solar anejo ubicado en la esquina formada por las calles Oficios y Estribo y en el que se construirían dos nuevos espacios: la Audiencia Civil de la planta baja y la Sala Caballeros XXIV, en la planta alta.

La Sala Alta del Cabildo, también llamada Salón de Caballeros XXIV, se construyó para la reunión de los representantes del Concejo de la ciudad. Es este un lugar de privilegio que debía transmitir su vocación a través de sus elementos edificatorios y decorativos. Sobre su construcción existe documentación que acredita la compra de materiales realizada por el obrero Gonzalo Delgadillo en 1501, así como los pagos al pintor Francisco Hernández en 1513 para la decoración de su cubierta. Una vez finalizado este proceso se añadieron  los escaños y esteras y se enladrilló en 1521. La autoría de la carpintería mudéjar de la sala, sin embargo, no está documentada, aunque existen fuentes que apuntan a la posible mano del albañil Hernando de Sepúlveda.

De este modo se configura un salón rectangular cubierto por una armadura ochavada de limas moamares donde los pares aparecen perfilados y apeinazados. Esta presenta lazos de ocho en los arranques que se cruzan en la mitad de los faldones, y la cruzan en el centro dos tirantes pareados con decoración de lacería que descansan sobre canes polilobulados. El almizate o calle central, también apeinazado y con lacería, se estructura en tres espacios configurados mediante ruedas de ocho puntas, ocupado el centro por una piña central con acantos. Las esquinas se cierran utilizando trompas planas con lacería.

La policromía dota a la armadura de un aspecto excepcional, introduciendo elementos propios de la tradición cristiana de estilo protorrenacentista. Esta hace uso de una gama cromática básica donde contrastan las tonalidades cálidas y frías de los detalles y el fondo, y el dorado para destacar los aspectos más simbólicos. Las calles de los faldones se cubren de formas vegetales y florales que se alternan con candelieri resueltos en blanco sobre fondo azul y rojo, y la estructura de pares, nudillos y limas en tonos pardos y blancos.

La policromía de las trompas se basa en una composición de lacería de ocho dorada sobre fondo azul y rojo, cromatismo que también predomina en la decoración pictórica de los tres cuerpos del arrocabe. En dos de las tres franjas de este el dorado se transforma en una mezcla de grises y blancos que enfatizan los volúmenes, luces y sombras de los motivos ornamentales que lo cubren: águilas, cuernos de la abundancia, perfiles de cabezas humanas masculinas y femeninas donde el detalle reproduce peinados y rasgos faciales de estética clasicista, seres fantásticos de diversa índole, vasijas, y putti que, en distintas actitudes, parecen jugar con delfines de extraña morfología. En el espacio central, una inscripción conmemora con caracteres góticos la conquista de la ciudad en forma de homenaje a los Reyes Católicos y a las nuevas formas de poder político y religioso:

“Los muy altos, magníficos y muy poderosos señores don Fernando y doña Isabel, rey y reina nuestros señores, ganaron esta nobilísima y gran ciudad de Granada y su reyno por fuerza de armas, en dos días del mes de enero, año del nacimiento de nuestro Señor de mil cuatrocientos noventa y dos”.

Bibliografía consultada:

AA.VV. (2012) Guía breve del Palacio de La Madraza. Granada: Universidad de Granada.

LÓPEZ GUZMÁN, R. y DÍEZ JORGE, E. (eds.) (2007) La Madraza: pasado, presente y futuro. Granada: Universidad de Granada.

MALPICA CUELLO, A. y MATTEI, L. (2015) La Madraza de Yūsuf I y la ciudad de Granada: análisis a partir de la arqueología. Granada: Universidad de Granada.