Intervención de una maqueta clástica de un ojo humano

Con motivo de la exposición Ciencia, Ciudad y Cambio, el Secretariado de Conservación y Restauración ha desarrollado varias intervenciones de restauración y puesta en valor sobre algunas de las piezas participantes en la muestra. Entre ellas se encuentra esta maqueta clástica de un ojo humano (Imagen 1) que ha sido intervenida por el equipo técnico del Secretariado[1].

El método de fabricación de muñecas en el siglo XIX fue la inspiración que llevó al médico francés Louis Thomas Jérôme Auzoux (1797 – 1870) a emplear el cartón piedra o papel maché en la fabricación de sus modelos clásticos desmontables, este material, a diferencia de la cera, era más resistente a la manipulación, más ligero y tenía un coste mucho menor. La maqueta de ojo humano, realizada en 1906, perteneciente a la Colección de Modelos Anatómicos y Patológicos de la UGR, tiene unas dimensiones de 20 x 16,5 x 28,5 cm. y presenta, en una escala ampliada, una estructura ocular desmontable en la que, además de pasta de papel, podemos encontrar otros materiales como el vidrio, que representa el cristalino, y el alambre, que representa los vasos sanguíneos.

El estado de conservación, estable a nivel estructural salvo por uno de los elementos externos que estaba suelto, era delicado en cuanto a las últimas capas de papel maché y su policromía que presentaban descamación o craquelado y pérdidas y desgastes puntuales del soporte (Imagen 2) en las zonas de roce entre sí, en las zonas de unión, o con los elementos metálicos de cierre. Pero el deterioro más evidente era, sin duda la suciedad que oscurecía y amarilleaba la policromía, especialmente en la pieza más externa de la maqueta (Imagen 3). También se encontraron pegatinas adheridas y marcas de rotulador negro que no eran originales.

El primer paso de la intervención consistió en una limpieza y fijación combinadas (Imagen 4) en un único procedimiento pues esta operación no sólo permitía la eliminación de la suciedad, también la rehidratación de los bordes de las grietas y craquelados y su fijación al soporte. Se retiraron las pegatinas adheridas (Imagen 5) así como la marca de rotulador negro (Imagen 6) y se desmontó para limpiar las piezas internas (Imagen 7). aunque de forma más somera pues, al estar protegidas, la presencia de suciedad era mucho menor. El elemento suelto de la maqueta fue adherido nuevamente en su ubicación original y fijado en el emplazamiento mediante la incorporación de  pasta de papel japonés y adhesivo celulósico en las lagunas de la zona de unión (Imagen 8). De la misma manera se reintegraron las pequeñas pérdidas y desgastes. Posteriormente se ajustó cromáticamente mediante rigatino a base de lápices acuarelables.


[1] Concha Mancebo Funes y Amparo García Iglesias de la empresa Artemisia Gestión de Patrimonio C.R.D.I SL.

 

Imagen 1: maqueta clástica de un ojo humano. Foto de José Antonio Albornoz

 

Imagen 2: Pérdidas y desgastes en la zona perimetral del elemento metálico de unión

 

Imagen 3: Cata de limpieza y presencia de papel adherido y marca de rotulador

 

Imagen 4: Proceso de limpieza

 

Imagen 5: Eliminación del papel adherido

 

Imagen 6: Área con y sin las marcas de rotulador

 

Imagen 7: Pieza interna de la maqueta

 

Imagen 8: Reintegración volumétrica y cromática